El valor de la intelectualidad

XX

En los últimos tiempos, se ha conversado mucho acerca de la igualdad social. Aparenteme se ha confundido el tema de la igualdad de oportunidades, calidad de vida e inclusive de libertad de expresión, con la poca apreciación del estudio y la intelectualidad. Nos damos cuenta por los diferentes discursos hechos por diligentes políticos, que se quiere promocionar una igualdad ficticia entre todos los trabajadores menospreciando el esfuerzo, la experiencia y los estudios de los implicados.

Ahora bien, somos quienes somos gracias al trabajo de millones de personas que velando por el bien de las sociedades, dedicaron su vida o parte de ella al desarrollo científico, a las labores médicas e inclusive, a la realización de estructuras y tecnologías que facilitan nuestra vida actual. Entonces, ¿por qué menospreciar el trabajo científico si este es de tal importancia?

Parece que entre los ideales de igualdad que se manejan, esta tácito que todos debemos estar en el mismo escalafón, lo cual es un ideal que va más allá de uno de nuestros principios básicos como es las ansias de superación y la resolución de la curiosidad humana.

Parte de nuestros atributos que nos

Nuestra condición actual está produciendo que nuestras grandes mentes emigren hacia sitios de libertad intelectual. Los intereses del vulgo están limitando en muchas oportunidades las investigaciones y la búsqueda de conocimiento. Las ansias de superación se están viendo refrenadas por condiciones difíciles de vida, por la supuesta igualdad social y sobretodo, por la inseguridad abismal que desborda como bien hemos dicho en muchas oportunidades, nuestras capacidades adaptativas.

Si bien es cierto que todos somos importantes en la justa medida y que una sociedad se conforma por todos los individuos, también es verdad que la fuga de cerebros nos asfixia, se le están asignando cargos a personas poco preparadas para ello y sobretodo, se menosprecia el trabajo de aquellos que se esforzaron para lograr sus títulos y peor aún, se les dificulta adquirir los recursos necesarios para la justa realización de sus labores. Los pilares básicos sociales se dejan de lado en vista de propagandas y farándula; y poco a poco se corrompen valores de respeto y lealtad hacia la información veraz, hacia la superación intelectual personal y de las comunidades.

El día que aprendamos que la igualdad se basa en oportunidades y que cada quien puede lograr lo que se proponga si lucha y ayuda a su prójimo, de repente nos enfocaremos mas en lograr nuestros sueños y metas; olvidándonos de sacudir y sabotear al que ya se encuentra en el camino o en la cúspide de los suyos.

_Un pueblo ignorante es instrumento

Danielle Gerardino

Médico Psiquiatra

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