Adaptación: Cómo sobrellevar el duelo 

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¿Le ha pasado en alguna oportunidad que ocurre algún evento importante y no sabe cómo reaccionar? O que cuando pide ayuda obtiene respuestas como “eso pasara”, “eso no es nada” o peor aún “¿han pasado 6 meses y tú sigues en eso?”.

El ser humano es un ente indispensablemente adaptativo ante situaciones que cambian sus condiciones vitales, que presenten dificultades, o inclusive, que distraigan de forma importante su atención. Allí el humano pone en marcha numerosos mecanismos que le permiten continuar con sus actividades de la forma más sencilla posible.

En ocasiones ocurre que un mismo evento para diferentes personas, puede tener un peso o una importancia totalmente distinta. Esto sobretodo se ve en situaciones laborales, donde la exigencia cambia posterior a un ascenso o al igual que en un proceso de mudanza. En nuestro contexto es común que el arraigo afectivo haga que nos apeguemos mucho a ciertas personas, mascotas e inclusive objetos.

El duelo como ejemplo principal, se refiere a la pérdida de algo que tenía cierta importancia para nosotros. Según los manuales psiquiátricos de diagnóstico, los síntomas que se pueden presentar tienen la posibilidad de variar ampliamente entre el polo depresivo y el ansioso, dependiendo principalmente de nuestros mecanismos de defensa para superar estos eventos dolorosos.

Es común que al principio la desesperanza, la ira y la negación, nos embarguen, dejando en manos del tiempo mejorar nuestro sentir. Por consenso mundial este periodo debería variar entre 3 y 6 meses para aliviar el dolor, sin embargo, no debemos perder de vista que no es lo mismo perder un trabajo importante, que perder a un padre, un hijo, o inclusive una pareja o un hogar.

Consejos situacion de dueloDentro de nuestro trabajo existe la llamada empatía, que significa la capacidad de ponerse en el lugar del otro. Como profesionales que trabajamos con la esencia del ser humano como lo es la psique o alma, no podemos olvidar que no somos ajenos al sufrimiento, ni tampoco nuestros pacientes.

Si podemos como familiares, amigos o inclusive parejas, ayudar y ser empáticos, evitar consejos apresurados y sobretodo juzgar el sentir del otro, podremos lograr que nuestra compañía sea reconfortante para nuestros seres queridos, de manera que si esta escucha atenta y poderosa no alcanza para solucionar la situación a largo plazo, podamos acudir a la ayuda de algún profesional de la salud mental.

“La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como lo son unas pocas palabras bondadosas.” Sigmund Freud

 Danielle Gerardino

Médico Psiquiatra

 

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