La viveza del Venezolano

viveza-criollaEn vísperas de un nuevo año de cambios, dificultades, sucesos y éxitos; me tomaré un instante para reflexionar acerca de una característica muy propia de nuestra cultura latina y venezolana: la picardía y la viveza criolla.

Antes de iniciar, se muestran las definiciones según la RAE (Real Academia Española) de ambos conceptos:

Picardía: Habilidad y gracia para que no se vea o no se sepa una cosa o para sacar provecho de ciertas situaciones.

Viveza: Agudeza de ingenio o rapidez de comprensión.

Parece claro que estos dos conceptos hablan de ingenio, motivación, perspicacia y capacidad. En el vulgo, se utiliza como esa chispa que tiene el venezolano de “voltear la tortilla” para poder aprovecharse de los “tontos”, que vendrían siendo la antítesis del concepto en cuestión. Se les dio un significado parecido, pero distinto en el fondo.

Relato la historia de una madre que le decía a su hijo cuando perdía su borrador en el colegio: “La próxima vez que te pase, al día siguiente me traes dos…”; o la maestra que reprochaba a uno de sus alumnos por ser demasiado “soplón” de los vivos del sal222222222222ón. No es para menos, nadie quiere a los soplones.

Por otro lado esta ese padre, que al ver a su niño golpeado, maltratado o producto de acoso escolar, lo entrena para cambiar los papeles, para hacerlo “fuerte y menos pendejo”. Después de unas cuantas palizas, ya era el boxeador de su salón.

No debemos olvidar a esas personas que hacen las colas en la farmacia desde la noche anterior, para luego vender su puesto y ganarse unos cobritos o a esos ciudadanos que compran cupos de divisas a los demás para venderlos en el mercado negro; tan vivos como los propios que los señalan como culpables de toda la crisis económica.

Si se indaga sobre los motivos de esto y se les señala lo disruptivo de sus actos, las respuestas son muy variadas. “Esa gente roba más que yo”, “Aquí el que no tiene dinero es porque es pendejo”, “Los reales están en la calle, solo hay que salir a buscarlos” y eso es aplaudido por la mayoría del público presente en el discurso.

No tenemos moral para quejarnos de nuestros diligentes, de nuestros compañeros de trabajo o inclusive de nuestras condiciones laborales, sin antes dar fe de nuestras buenas acciones o intereses.

El cambio obligatoriamente debe comenzar desde dentro hacia afuera, para posteriormente expandirse al exterior.

En una sociedad de vivos, el que no responde a esos estándares es un pendejo. La degradación del que no encaja es un común denominador de las sociedades explotadoras. Entonces ¿Qué armas tenemos? ¿Nos toca delatar a esas personas que sabemos que infringen en lo incorrecto? ¿Es la ilegalidad la línea divisoria o hay algo más que nos permite separarlo? ¿Dónde quedaron los valores, las buenas costumbres?

En vez de importar tantos productos, importemos pendejos. No es casualidad, que el que estudia en busca de oportunidades y recurso de la manera larga y complicada, termine emigrando de tanto amedrentamiento y difíciles condiciones de vida.

Somos partícipes de nuestros cambios y el día que podamos llamar por su nombre a los fraudulentos y aprovechados, tal vez podamos comenzar a desechar nuestros vicios arraigados.

No hay que tener viveza de pendejo, porque al final, hasta la picardía sale.

Aquí les dejo un video donde el Ilustre Oscar Yánez nos hablaba sobre la viveza Criolla y su nueva aliada: La Astucia.

¡Disfrútenlo!

Espero sus comentarios.

Un gran saludo.

Danielle Gerardino.

Médico Psiquiatra.

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